Ingredientes:
Se mezcla todo con las manos hasta conseguir una masa fina y que se pueda trabajar ya que habrá que estirarla con el rodillo.
Si vemos que la masa queda dura y no se puede estirar bien le podemos añadir unas gotitas de agua o leche hasta que coja el punto deseado.
La dejamos reposar durante unos 20' y la dividiremos en bolas de 30gr ( el tamaño también depende de lo grande que sea la sartén).
Pasamos las manos untadas de aceite sobre las bolas para que no se sequen.
Cada bola la estiramos con el rodillo tan fina como podamos, cuanto más finas mejor, grosor de un milímetro, quedan hasta transparentes de tan finas.
Hay que untar la superficie con un poco de aceite para que no se peguen al mármol.
Se fríen de una en una con abundante aceite que al principio calentaremos bastante pero cuando empecemos a freír hay que ponerlo moderado-suave sino se pueden quemar.
Cuando una cara esté dorada se le da la vuelta y una vez hecha se pasa a un plato y se le echa azúcar por encima.
Quedan crujientes y se conservan envueltas en un trapo durante bastantes días. Si las ponemos en bolsas de plástico se vuelven blandas y así no están buenas.
(para unas 20 orelletes)
- 500 gr de harina
- 100 gr de azúcar
- 4 huevos
- 35 gr de aceite de oliva ( o mantequilla)
- 1 cucharada sopera de anís
- 2 cucharadas soperas de moscatel
- un pellizco de anís en polvo
- un pellizco de sal
- unas gotas de esencia de limón
- media cucharadita de Royal
- aceite de oliva para freir (del 0'4 está bien)
Se mezcla todo con las manos hasta conseguir una masa fina y que se pueda trabajar ya que habrá que estirarla con el rodillo.
Si vemos que la masa queda dura y no se puede estirar bien le podemos añadir unas gotitas de agua o leche hasta que coja el punto deseado.
La dejamos reposar durante unos 20' y la dividiremos en bolas de 30gr ( el tamaño también depende de lo grande que sea la sartén).
Pasamos las manos untadas de aceite sobre las bolas para que no se sequen.
Cada bola la estiramos con el rodillo tan fina como podamos, cuanto más finas mejor, grosor de un milímetro, quedan hasta transparentes de tan finas.
Hay que untar la superficie con un poco de aceite para que no se peguen al mármol.
Se fríen de una en una con abundante aceite que al principio calentaremos bastante pero cuando empecemos a freír hay que ponerlo moderado-suave sino se pueden quemar.
Cuando una cara esté dorada se le da la vuelta y una vez hecha se pasa a un plato y se le echa azúcar por encima.
Quedan crujientes y se conservan envueltas en un trapo durante bastantes días. Si las ponemos en bolsas de plástico se vuelven blandas y así no están buenas.

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